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 Sencillos remedios para solucionar el paro, inspirados en la Tª general del interés, la ocupación y el dinero. Pasos:Éctor Abalof

  1. Imprima la imagen sobre un papel.
  2. Recorte por lalínea continua hasta separar completamente.
  3. Encole el reverso del recorte y dóblelo sobre sí mismo siguiendo la línea discontinua.
  4. Siga las instrucciones de cualquiera de los dos lados.

 

 

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Consecuencias económicas de la hache.

Para balorar el aorro de recursos que supondría un idioma mejor pensado que el español corriente, mejora que pasa por suprimir la letra ache, e realizado un pequeño estudio sobre lo que nos cuesta mantener la letra muda: una letra sin función.

                Este coste está directamente relacionado con el número total de aches que utilizamos en nuestra escritura. La ache infla el coste del discurso, porque cuantas más letras escritas mayor consumo tanto de papel como de tinta. Si bien el papel no es muy caro, tiene implicaciones medioambientales considerables. La tinta de impresión sí lo es. Luego cualquier racionamiento que se pueda realizar tendrá efectos económicos positibos en función de cuantas letras consigamos recortar de nuestras palabras.

                ¿Cuántas aches pueblan las páginas de nuestros libros? Aches ay de dos tipos. La pura ache muda que yo ya suprimo de este artículo y la ache de la che –que aora se llama ce-ache: ch. Ésta sí es una ache sonora, pero también es un fenómeno irregular en castellano: una letra compuesta. Creo que sería substituible por un símbolo simple, aunque todabía no aya pensado cuál.

                En resumen el total de aches en un escrito puede entenderse como:

                1. Lo fácilmente suprimible: la ache muda.

                2. La supresión absoluta: la ache muda más la ache de la ceache.

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La cuenta (2) incluye la cuenta uno, porque si se elimina la ache de la ceache, es seguro que ya se á eliminado antes la muda.

Para acer el estudio, se an utilizado diez libros en castellano, lo suficientemente clásicos como para que cualquiera pueda berificar los números y lo suficientemente modernos como para que estén escritos en castellano-RAE. Se á rellenado una cara DIN-A4 en el procesador de textos MS-Word (Times new roman, 12, sencillo y sin saltos) con la parte incial de cada libro y se á utilizado una erramienta para contar los caracteres. (El ajuste de los datos sería mejor si se pudieran contar tan sólo las letras, ya que los caracteres incluyen otras cosas, como puntos, comas y signos.) Una vez anotado este dato, se á procedido a eliminar todas las aches mudas, para realizar una nueva cuenta (1), y el proceso se á repetido con las aches sonoras para obtener la cuenta (2).

A partir de los datos, se á calculado fácilmente las diferencias y porcentajes.  Entre un 0´5 y un 1% de nuestros escritos está formado por la ache muda; se eleva al 1´5% si adjuntamos las no mudas. Es decir: alrededor de una de cada cien letras que escribimos es inútil.

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La varianza de la muestra está en torno al 0´001% para (2) y es menor que ese valor para (1).

Para finalizar el estudio, se á extrapolado el resultado obtenido al resto de páginas de cada libro, poniendo de manifiesto el aorro. En la nobela Amor se escribe sin hache, hay un total de siete páginas DIN-A4 de esa letra. Ebidentemente, es una estimación y los resultados reales bariarán.

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Aun con todo, dos conclusiones se pueden extraer:

                1. El aorro individualmente considerado es casi nulo.

                2. El aorro que supondría que todos los españoles dejaran de utilizar la letra ache sería considerable. Más o menos, como reducir el gasto en papel y en la tinta un 1%. Se aprecia que la irracionalidad de la ache tiene carácter de impuesto sobre el consumo (IVA).

                 Según el Instituto Nacional de Estadística, se imprimieron 132`1 millones de libros en España en 2010 y 183`2 millones en 2009. A efectos prácticos la letra h llenó casi dos millones de libros (1.832.000 libros).

                Se calcula que un árbol rinde alrededor de 942 libros de 100 páginas (Fuente: A Tree for Each American, American Forest & Paper Association, Washington, DC ). La mayoría de los libros que se pueden encontrar en el mercado superan con facilidad las 200 páginas. Ello resultaría en 471 libros de 200 págs. por cada árbol.

                Ello quiere decir: se talaron 3.885 árboles en 2009 tan sólo para acer papel sobre el que imprimir aches. Y existen 20 países ispanoablantes más…

                En el presente artículo no e entrado a balorar las repercusiones económicas indirectas. Sería interesante calcular cuánto tiempo, en oras, á dedicado cada español para aprender a utilizar la ache y memorizar en qué palabras se presenta. Tienen que ser muchas, ya que se obserba que existen no pocos españoles que se cometen faltas de ortografía por culpa de esta letra (faltas, porque no están deribadas de una decisión consciente de suprimir la ache o la ube, como la que inspira al presente artículo), cosa que no ocurriría si dicho estudio fuera sencillo. Esas oras se podría aorrar e invertir en otros materias, como matemáticas, rebirtiendo en considerables mejoras.

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Demanda insatisfecha.

A punto de incorporarme a mi puesto en Guinea Ecuatorial, boy acopiando productos necesarios. Entre ellos se encuentra el anti-mosquitos. Este inbento se puede encontrar en barias formas, pero la más común es una espolboreador. Asta donde yo sé, existen dos marcas comerciales: Relec y Goibi. Ambas uelen realmente mal.

                 Espolboreador, “spray”, esprai… Como sea. Más que un antimosquitos, es una colonia. Una colonia maloliente e indigna. Toda película exótica pierde su magia si uno rememora el tufo a Relec que la cámara no capta.

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                 Creo que ay una demanda insatisfecha de colonias antimosquitos que no se comercien en botes de plástico barato, para empezar. Que tengan algo más de exotismo. De clase, si se prefiere. Esto tiene una gran bentaja para el empresario: todos conocemos el precio de una colonia. Enfocar el producto como colonia más que como antimosquito permite empezar a cobrar como colonia, en bez de como antimosquito.

                Lo importante para un antimosquito es que repela a los mosquitos, está claro. Pero ese objetivo no tiene por qué estar reñido con una presentación decente del producto y una mínima adecuación de la fragancia a la naríz umana. Si algún empresario consiguiera aunar estas tres características, abría encontrado la gallina de los uevos de oro: millones de viajeros en todo el mundo y un producto caro para benderles.

02 Viaje a Ceylan

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Inbentos inbernales

[Por qué ésta es la única hache del artículo.]

Aora que la temperturas descienden asta nibeles anteriores a 2013 y ello parece indicar una recuperación económica, se abrán dado cuenta de lo importante que es el aislamiento térmico, según lo indica esta zona de aquí:

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La implantación de los edredones (o fundas nórdicas) á extinguido lo que antaño se denominaba sábana. Oy, el propio edredón es sábana y manta, con lo cual el proceso de fabricación matutina de la cama es más cómodo. Inv NV

Si bien estas fundas nórdicas aislan nuestro cuerpo del exterior, permitiendo la creación de una pequeña burbuja caliente en el ámbiente frío de la alcoba, lo aislan de manera imperfecta, pues dejan el ueco del cuello sin una cerrazón ermética -como podría ser la de una sábana fina que colasemos por debajo de la almoada- por el cual entra el frío, o se escapa el calor, o ambas.

Se proponen dos soluciones: la primera, recuperar el concepto de sábana tradicional y unirlo a la comodidad de la funda nórdica, dando lugar a lo que llamaré funda española. La funda española sería una funda nórdica normal que dispondría de un apéndice o añadido de tela de sábana. Así, ésta se podría deslizar por debajo de la almoada y el aislamiento del conjunto mejoraría.

Con un mejor aislamiento, ni entraría el frío, ni saldría el calor, ni aumentaría la factura de la calefacción y el consiguiente deterioro del medio-ambiente.

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La segunda solución, mucho más radical (si es que radical admite un mucho y un más), sería dotarnos de un sistema de respiradero similar a un tubo de los que cualquiera abrá bisto por la playa. Con él podríamos acurrucarnos en el centro mismo de la burbuja de calor, completamente aislados pero sin miedo a la asfixia.

 Sin título

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