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Consecuencias económicas de la hache.

Para balorar el aorro de recursos que supondría un idioma mejor pensado que el español corriente, mejora que pasa por suprimir la letra ache, e realizado un pequeño estudio sobre lo que nos cuesta mantener la letra muda: una letra sin función.

                Este coste está directamente relacionado con el número total de aches que utilizamos en nuestra escritura. La ache infla el coste del discurso, porque cuantas más letras escritas mayor consumo tanto de papel como de tinta. Si bien el papel no es muy caro, tiene implicaciones medioambientales considerables. La tinta de impresión sí lo es. Luego cualquier racionamiento que se pueda realizar tendrá efectos económicos positibos en función de cuantas letras consigamos recortar de nuestras palabras.

                ¿Cuántas aches pueblan las páginas de nuestros libros? Aches ay de dos tipos. La pura ache muda que yo ya suprimo de este artículo y la ache de la che –que aora se llama ce-ache: ch. Ésta sí es una ache sonora, pero también es un fenómeno irregular en castellano: una letra compuesta. Creo que sería substituible por un símbolo simple, aunque todabía no aya pensado cuál.

                En resumen el total de aches en un escrito puede entenderse como:

                1. Lo fácilmente suprimible: la ache muda.

                2. La supresión absoluta: la ache muda más la ache de la ceache.

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La cuenta (2) incluye la cuenta uno, porque si se elimina la ache de la ceache, es seguro que ya se á eliminado antes la muda.

Para acer el estudio, se an utilizado diez libros en castellano, lo suficientemente clásicos como para que cualquiera pueda berificar los números y lo suficientemente modernos como para que estén escritos en castellano-RAE. Se á rellenado una cara DIN-A4 en el procesador de textos MS-Word (Times new roman, 12, sencillo y sin saltos) con la parte incial de cada libro y se á utilizado una erramienta para contar los caracteres. (El ajuste de los datos sería mejor si se pudieran contar tan sólo las letras, ya que los caracteres incluyen otras cosas, como puntos, comas y signos.) Una vez anotado este dato, se á procedido a eliminar todas las aches mudas, para realizar una nueva cuenta (1), y el proceso se á repetido con las aches sonoras para obtener la cuenta (2).

A partir de los datos, se á calculado fácilmente las diferencias y porcentajes.  Entre un 0´5 y un 1% de nuestros escritos está formado por la ache muda; se eleva al 1´5% si adjuntamos las no mudas. Es decir: alrededor de una de cada cien letras que escribimos es inútil.

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La varianza de la muestra está en torno al 0´001% para (2) y es menor que ese valor para (1).

Para finalizar el estudio, se á extrapolado el resultado obtenido al resto de páginas de cada libro, poniendo de manifiesto el aorro. En la nobela Amor se escribe sin hache, hay un total de siete páginas DIN-A4 de esa letra. Ebidentemente, es una estimación y los resultados reales bariarán.

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Aun con todo, dos conclusiones se pueden extraer:

                1. El aorro individualmente considerado es casi nulo.

                2. El aorro que supondría que todos los españoles dejaran de utilizar la letra ache sería considerable. Más o menos, como reducir el gasto en papel y en la tinta un 1%. Se aprecia que la irracionalidad de la ache tiene carácter de impuesto sobre el consumo (IVA).

                 Según el Instituto Nacional de Estadística, se imprimieron 132`1 millones de libros en España en 2010 y 183`2 millones en 2009. A efectos prácticos la letra h llenó casi dos millones de libros (1.832.000 libros).

                Se calcula que un árbol rinde alrededor de 942 libros de 100 páginas (Fuente: A Tree for Each American, American Forest & Paper Association, Washington, DC ). La mayoría de los libros que se pueden encontrar en el mercado superan con facilidad las 200 páginas. Ello resultaría en 471 libros de 200 págs. por cada árbol.

                Ello quiere decir: se talaron 3.885 árboles en 2009 tan sólo para acer papel sobre el que imprimir aches. Y existen 20 países ispanoablantes más…

                En el presente artículo no e entrado a balorar las repercusiones económicas indirectas. Sería interesante calcular cuánto tiempo, en oras, á dedicado cada español para aprender a utilizar la ache y memorizar en qué palabras se presenta. Tienen que ser muchas, ya que se obserba que existen no pocos españoles que se cometen faltas de ortografía por culpa de esta letra (faltas, porque no están deribadas de una decisión consciente de suprimir la ache o la ube, como la que inspira al presente artículo), cosa que no ocurriría si dicho estudio fuera sencillo. Esas oras se podría aorrar e invertir en otros materias, como matemáticas, rebirtiendo en considerables mejoras.

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